A riesgo de ser reiterativos nos decidimos a publicar este artículo sobre la escala de Kinsey de la sexualidad humana con el objeto de establecerlo como punto de referencia para las consultas que estamos recibiendo. Ya hemos desarrollado la teoría en nuestra sección Correo, pero son tantas las consultas que consideramos que el tema merece una ubicación más destacada.
Podemos afirmar que el tema de la sexualidad humana tiene un antes y un después, y el culpable de esa división es un caballero llamado Alfred Kinsey (1894-1956), un biólogo que se especializó en antropología social en la Universidad de Harvard.
Fig 1: Alfred Kinsey. Nuestro agradecimiento a http://www.kinseyinstitute.org.
Un buen día de 1938 la Fundación Rockefeller le encargó la realización del más exhaustivo estudio sobre la sexualidad humana que se hubiera hecho hasta el momento, tarea que le cambiaría la vida y que se vio reflejada en dos obras: "Sexual Behavior in the Human Male", de 1948, y "Sexual Behaviour in the Human Female", de 1953.
Ambas obras fueron traducidas al español como "Conducta Sexual del Varón" el primero y de la Mujer el segundo, aunque para mi gusto una traducción más fidedigna sería "Comportamiento Sexual del Macho Humano" y de la Hembra Humana respectivamente. Esto daría una idea más aproximada del espíritu con que Kinsey y su equipo abordan el problema, tomando al objeto estudiado como una especie, y no como personas en particular.
Fig. 2: Portada de la primera edición en español, 1949.
Ambas obras componen lo que se conoce como "El Informe Kinsey", lo cual suponemos debe haber dejado muy felices a sus colaboradores Wardell Pomeroy y a Clyde Martin que quedaron fuera del reconocimiento.
El trabajo realizado fue exhaustivo: se entrevistaron 12.000 personas entre 5 y 90 años pertenecientes a todas las clases sociales, solamente para el primer volúmen, y las preguntas abarcaban desde los jugueteos sexuales en la niñez hasta los contactos con animales, pasando por masturbación, relaciones prematrimoniales, sexo oral, actos homosexuales y todas las que puedan imaginar y algunas que no, también.
Es de suponer que hablar de estos temas en los '40 no debe haber sido algo muy fácil.
La cosa es que una de las conclusiones de este trabajo es lo que se daría en llamar "Escala de Kinsey", que establece que no existen dos posiciones extremas "homo-hetero" con una ínfima proporción de bisexuales como se venía dando por sentado hasta entonces, sino que por el contrario la proporción de bisexuales es más que importante, aunque en distintos grados.
El siguiente es el gráfico que publica Kinsey en su libro. La superficie blanca es la proporción de heterosexualidad absoluta, y la rayada es la de homosexualidad absoluta. Además divide en 6 grados las posibilidades de acuerdo a su posición en esta escala.
Fig 3: "Escala de los diversos grados de relación entre la actividad heterosexual y la homosexual" publicada en la página 563 de la misma edición.
De este modo quien se ubica en el grado 0 es totalmente heterosexual, y quien está por ejemplo en el grado 5 es, citando a Kinsey, "predominantemente homosexual, sólo accidentalmente heterosexual".
Como se imaginarán, decir por esos tiempos que un buen porcentaje de la población era más o menos bisexual resultó el equivalente a patear un avispero. Aún hoy hay quien le sigue contestando.
Nosotros obviamente ni soñamos con cuestionar a Kinsey, pero a los efectos de simplificar e intentar aplicar a la vida diaria estos resultados, hemos optado por redefinir los seis grados de Kinsey, convirtiéndolos en sólo cuatro, aunque el concepto es el mismo.
Creemos que de este modo es más fácil graficar los distintos casos que se nos presentan en la vida diaria.
Fig. 4: Nuestra visión del gráfico de Kinsey.
Desde nuestra posición, a lo largo de la vida el ser humano puede desplazarse de un sector a otro lindero, pero no puede, o al menos sería extremadamente raro, atravesar dos sectores. Dicho en otras palabras: si una persona se encuentra en el sector 2, heterosexual con una homosexualidad minoritaria, podrá pasar al sector 1, dejando de lado su bisexualidad, o al 3, incrementando su homosexualidad, pero nunca podrá llegar a ser un homosexual absoluto. Lo mismo vale para quien se ubique en cualquier otro sector.
Llevando esto a lo que encontramos a diario, lo que definimos coloquialmente como heterosexualidad corresponde a quienes se ubican en el sector 1, los bisexuales se ubican en el 2 y en el 3 y quienes se definen como homosexuales se ubican en el 4.
Creemos que quienes creen convertirse en homosexuales, lo que hacen en realidad es pasar de un sector a otro, pero en realidad ya tenían esa homosexualidad en forma latente.
La pregunta del millón es si el homosexual nace o se hace.
Pero esa es otra historia que veremos más adelante.
Publicado por Pampi, Pedro y Equipo
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Es posible volverse gay a esta edad?
Hola a todos.
Mi nombre es Raúl y debo decir que no me siento muy cómodo escribiéndoles, pero un artículo que han publicado me animó. Es que no soy de andar haciendo esto, pero en verdad me encuentro desorientado.
El rollo es que tengo 45 años. No soy ningún niño. Estoy casado y tengo una hermosa familia.
Debo decir además que amo muchísimo a mi esposa y ella me ama a mí también, aunque el sexo jamás fue bueno en nuestra pareja. Pero desde hace unos años, 5 o 6 me está sucediendo algo, que me resisto a creer.
No quiero darles la lata, por lo que seré breve: un día comencé a mirar fotos de travestis en Internet. En un comienzo no sabía bien qué era lo que me atraía, pero al tiempo noté en qué fijaba la atención, y entonces dejé de lado los travestis para enfocarme en hombres hechos y derechos.
Y me excitaba. Mucho. Y con el tiempo vinieron las películas de porno gay. Y más tarde los hombres de carne y hueso, aunque nunca tuve ninguna relación, ni la tendré porque no podría serle infiel a mi esposa.
A veces pienso que no es posible que me haya vuelto homosexual, aunque la idea me ha dado una especie de euforia interior, quién me entiende.
Lo peor de todo es que he realizado el test de ustedes y debo decir que he obtenido casi 795 puntos, y además me he sentido muy identificado con algunas preguntas.
De todos modos la pregunta es: puede ser, por imposible que parezca, que a esta edad me haya vuelto gay, o es sólo una mala jugada de mi mente?
Les mando un saludo.
Hola Raúl. Ante todo te digo que no tienes porqué sentirte mal contándonos tus problemas. Es mejor sacarlos que dejarlos dentro de tu cabeza torturándote.
Qué me dirías si te dijera que tu historia no sólo no nos parece imposible sino que no tienes idea la cantidad de personas, hombres y mujeres, que están en la misma situación.
No creo que te hayas convertido en gay, porque tenemos la convicción de que la gente no cambia su orientación sexual de la noche a la mañana. A lo sumo puede correrse un poco dentro dentro de la línea, pero nunca pasar de un extremo al otro. (Si deseas profundizar este concepto encontrarás una explicación en este artículo).
Creo que tú has tenido siempre tu homosexualidad en forma latente. Quizá por presiones sociales, por educación, o porque eres una persona con impulsos sexuales muy moderados has hecho una vida heterosexual, aunque por lo que dices sin mucha convicción.
Cuando un día tuviste la posibilidad de comenzar a ver cuerpos masculinos con detenimiento, eso ha abierto la puerta que permitió que finalmente tu homosexualidad se manifestara.
Si me dijeras que esto ha comenzado hace unas semanas o unos meses podría caber la posibilidad de que se trate de algo pasajero, pero si es una constante desde hace 5 años como tú dices, pues bueno, creo que eres efectivamente homosexual. Y la euforia interior se entiende perfectamente, porque por fin las piezas coincidieron. Es probable que tú mismo tuvieras un sinfín de pequeñas dudas por detalles que no terminaban de encajar en tu mente. Ahora por fin todo encaja.
Ahora debes mirar al futuro.
El cómo te conducirás en tu matrimonio es algo que decidirás tú.
Si como dices tienen una vida feliz a pesar de la falta de sexo, y tú estás decidido a no serle infiel (esto es fundamental para tomar la decisión), te diría que tal vez te conviene continuar así.
Si ambos se aman y son felices, porqué renunciar a esa felicidad por algo que no buscaste y a lo que además estás dispuesto a renunciar?
Contrariamente a lo que solemos aconsejar, no abras la boca. Deja las cosas como están y vive feliz tu vida.
Te deseamos lo mejor y gracias por habernos contactado.
Mi nombre es Raúl y debo decir que no me siento muy cómodo escribiéndoles, pero un artículo que han publicado me animó. Es que no soy de andar haciendo esto, pero en verdad me encuentro desorientado.
El rollo es que tengo 45 años. No soy ningún niño. Estoy casado y tengo una hermosa familia.
Debo decir además que amo muchísimo a mi esposa y ella me ama a mí también, aunque el sexo jamás fue bueno en nuestra pareja. Pero desde hace unos años, 5 o 6 me está sucediendo algo, que me resisto a creer.
No quiero darles la lata, por lo que seré breve: un día comencé a mirar fotos de travestis en Internet. En un comienzo no sabía bien qué era lo que me atraía, pero al tiempo noté en qué fijaba la atención, y entonces dejé de lado los travestis para enfocarme en hombres hechos y derechos.
Y me excitaba. Mucho. Y con el tiempo vinieron las películas de porno gay. Y más tarde los hombres de carne y hueso, aunque nunca tuve ninguna relación, ni la tendré porque no podría serle infiel a mi esposa.
A veces pienso que no es posible que me haya vuelto homosexual, aunque la idea me ha dado una especie de euforia interior, quién me entiende.
Lo peor de todo es que he realizado el test de ustedes y debo decir que he obtenido casi 795 puntos, y además me he sentido muy identificado con algunas preguntas.
De todos modos la pregunta es: puede ser, por imposible que parezca, que a esta edad me haya vuelto gay, o es sólo una mala jugada de mi mente?
Les mando un saludo.
Hola Raúl. Ante todo te digo que no tienes porqué sentirte mal contándonos tus problemas. Es mejor sacarlos que dejarlos dentro de tu cabeza torturándote.
Qué me dirías si te dijera que tu historia no sólo no nos parece imposible sino que no tienes idea la cantidad de personas, hombres y mujeres, que están en la misma situación.
No creo que te hayas convertido en gay, porque tenemos la convicción de que la gente no cambia su orientación sexual de la noche a la mañana. A lo sumo puede correrse un poco dentro dentro de la línea, pero nunca pasar de un extremo al otro. (Si deseas profundizar este concepto encontrarás una explicación en este artículo).
Creo que tú has tenido siempre tu homosexualidad en forma latente. Quizá por presiones sociales, por educación, o porque eres una persona con impulsos sexuales muy moderados has hecho una vida heterosexual, aunque por lo que dices sin mucha convicción.
Cuando un día tuviste la posibilidad de comenzar a ver cuerpos masculinos con detenimiento, eso ha abierto la puerta que permitió que finalmente tu homosexualidad se manifestara.
Si me dijeras que esto ha comenzado hace unas semanas o unos meses podría caber la posibilidad de que se trate de algo pasajero, pero si es una constante desde hace 5 años como tú dices, pues bueno, creo que eres efectivamente homosexual. Y la euforia interior se entiende perfectamente, porque por fin las piezas coincidieron. Es probable que tú mismo tuvieras un sinfín de pequeñas dudas por detalles que no terminaban de encajar en tu mente. Ahora por fin todo encaja.
Ahora debes mirar al futuro.
El cómo te conducirás en tu matrimonio es algo que decidirás tú.
Si como dices tienen una vida feliz a pesar de la falta de sexo, y tú estás decidido a no serle infiel (esto es fundamental para tomar la decisión), te diría que tal vez te conviene continuar así.
Si ambos se aman y son felices, porqué renunciar a esa felicidad por algo que no buscaste y a lo que además estás dispuesto a renunciar?
Contrariamente a lo que solemos aconsejar, no abras la boca. Deja las cosas como están y vive feliz tu vida.
Te deseamos lo mejor y gracias por habernos contactado.
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Bailando al borde del abismo: cómo seducir desde el closet?
Hace unos días un lector, Mau, nos solicitó que hiciéramos una nota sobre las posibilidades de iniciar una relación con otro gay estando uno aún dentro del closet, un tema bastante difícil de abordar y más aún de generalizar.
Aunque el problema pueda parecer trivial a los ojos de alguien, es importante establecer que contrariamente a lo que se piensa habitualmente, es enorme la cantidad de homosexuales hombres y mujeres de todas las edades que no han salido del closet, muchos por no haberse decidido aún, otros por temor a perder el status adquirido y otros porque sencillamente se encuentran muy bien así, y sólo tienen un puñado de allegados que conoce su verdadera condición.
El problema fundamental para quien permanece en el closet es que quienes lo rodean dan por sentada su heterosexualidad. Probablemente en un par de décadas este preconcepto deje de tener vigencia, pero hoy por hoy es así: nos guste o no, todos somos hétero hasta que demostremos lo contrario.
Ello nos lleva a que algo tan sencillo, o tan complicado, como es el relacionarse con la otra persona se convierta en una tarea que requiere una precisión quirúrgica, a riesgo de tirar nuestra vida tal como la conocemos por la borda y tener que dar explicaciones a diestra y siniestra.
A diferencia del mundo hétero, cuando un homosexual se cruza con alguien que le resulta atractivo no es posible abordarlo/a directamente: un error puede tener terribles consecuencias y debemos reconocer que es entendible, ya que estamos hablando un idioma que en el hétero produce una absoluta repulsión.
Así como los gays exigimos que se nos comprenda, debemos nosotros también intentar comprender a la otra parte.
Así como los gays exigimos que se nos comprenda, debemos nosotros también intentar comprender a la otra parte.
La única posibilidad que nos queda entonces es tener la chance de ver una y otra vez a esa persona que nos atrae para, de un modo muy elíptico, poder ir acercándonos milímetro a milímetro.
En este juego de acercamiento las homosexuales mujeres nos llevan ventaja a los hombres, porque tienen un margen de error mucho mayor: las mujeres heterosexuales suelen rozarse y abrazarse sin problemas. Esta ventaja sin embargo pasará a jugarles en contra más tarde, ya que les resultará mucho más difícil tener la seguridad de interpretar correctamente las señales que provienen de la otra parte.
Como dije inicialmente, no es fácil generalizar la mecánica de este juego de acercamiento, pero en un primer momento toda nuestra atención debe recaer en el juego de miradas. Si las miradas se cruzan y permanecen fijas ese segundo, es un síntoma por demás prometedor, pero cuidado: también puede suceder que la otra parte se haya quedado tildada en un instante de desconcierto, y por su mente pasa algo así como: "-Ups...éste/ésta no pateará para el otro lado?"
Es por eso que ese primer contacto no debe ser penetrante ni durar más que un instante. De ese modo, se le plantea la duda a la otra persona, pero no se la abruma y se le da tiempo para prepararse a un segundo cruce de miradas, que ya puede ser más prolongado si la otra persona no retira la suya.
El único cuidado que deben tener en este caso es estar convencidos de que la visión de la otra persona es correcta, no sea cosa que haya olvidado sus lentes y en realidad la mirada que interpretamos como cómplice no sea otra cosa que una muestra de miopía. No se rían porque ya ha sucedido.
Una vez chequeado este detalle, podemos decir que el margen de error se habrá reducido bastante, y podremos continuar con algún roce "casual" que luego veremos si es o no correspondido.
Qué viene después y qué tan rápidamente sucederá depende de cada situación en particular.
Mi recomendación es que siempre esperen la jugada de la otra parte. Al igual que en el ajedrez, no deben efectuar ustedes dos movidas seguidas. Eso les permitirá tener a mano una salida más o menos digna en caso de emergencia, ya que nunca habrán hecho demasiado más que la otra persona.
Una última acotación: siempre tengan muy en cuenta la calidad humana de la otra persona. No hacia ustedes, sino hacia terceros.
Piensen que al estar ustedes en el closet tienen un secreto que le revelarán a la otra parte y, si un día la relación se termina, ustedes deberán tener la tranquilidad de que no los traicionará, independientemente de lo enojado o enojada que esté.
Publicado por Pampi
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Mi novio rechaza tener sexo conmigo!
Hola Pampi, mi caso es el siguiente: hace 4 meses conocí a un chico y nos hicimos amigos. Él era bisexual y yo también.
El caso es que de un momento a otro fueron naciendo sentimientos, y nos fuimos atrayendo, al punto que un día de rumba me quedé a dormir en casa de un amigo con él....y él se me aventó y me quiso besar....luego quiso tener sexo conmigo..y bien, lo hicimos.
A partir de ese día comenzamos a salir. Aunque él quería algo formal, yo insistía en que siguiéramos como amigos... Actualmente somos novios....
El caso es que decidimos dejar de ser bisexuales para convertirnos en héteros.
Él dice amarme, respetarme y estar enamorado. Ahora bien, el problema es que casi no tenemos sexo: me dice que para él lo importante es el amor. Cuando tengo deseos de sexo me evade... al menos eso es lo que siento.
Estoy muy desconcertada con su actitud... No sé qué pensar ni qué hacer...
No sé si es que no quiere tener realciones conmigo, o es que aún le gustan los hombres...
Hace 1 mes que no tenemos nada de sexo, de hecho después de tanto que le digo lo mismo, hoy me dijo que quería estar conmigo. No sé qué pensar de él... Pareciera que no le gustara estar conmigo en la camaaa...
Lo primero que puedo decirte es que no se decide dejar de ser bisexual para ser hetero u homosexual. No se trata de una decisión sino de deseo sexual.
Dos sexólogos norteamericanos, Alfred Kinsey y Wardell Pomeroy, establecieron a fines de los '40 que la sexualidad humana no se divide en compartimentos estancos sino que es una línea contínua que va desde la heterosexualidad absoluta hasta la homosexualidad absoluta, y que son muy pocos quienes se ubican en esos extremos.
Fig. 1:La sexualidad según Kinsey
Nuestra posición personal es que dentro de esa línea se pueden considerar cuatro zonas fundamentales dentro de las cuales las personas se mueven de acuerdo al momento de su vida, y hasta pueden desplazarse al sector vecino, aunque no creemos que sea posible, salvo en casos muy excepcionales, saltar dos zonas.
Fig 2: Nuestra visión de la línea de Kinsey.
A partir de ese día comenzamos a salir. Aunque él quería algo formal, yo insistía en que siguiéramos como amigos... Actualmente somos novios....
El caso es que decidimos dejar de ser bisexuales para convertirnos en héteros.
Él dice amarme, respetarme y estar enamorado. Ahora bien, el problema es que casi no tenemos sexo: me dice que para él lo importante es el amor. Cuando tengo deseos de sexo me evade... al menos eso es lo que siento.
Estoy muy desconcertada con su actitud... No sé qué pensar ni qué hacer...
No sé si es que no quiere tener realciones conmigo, o es que aún le gustan los hombres...
Hace 1 mes que no tenemos nada de sexo, de hecho después de tanto que le digo lo mismo, hoy me dijo que quería estar conmigo. No sé qué pensar de él... Pareciera que no le gustara estar conmigo en la camaaa...
Lo primero que puedo decirte es que no se decide dejar de ser bisexual para ser hetero u homosexual. No se trata de una decisión sino de deseo sexual.
Dos sexólogos norteamericanos, Alfred Kinsey y Wardell Pomeroy, establecieron a fines de los '40 que la sexualidad humana no se divide en compartimentos estancos sino que es una línea contínua que va desde la heterosexualidad absoluta hasta la homosexualidad absoluta, y que son muy pocos quienes se ubican en esos extremos.
Fig. 1:La sexualidad según KinseyNuestra posición personal es que dentro de esa línea se pueden considerar cuatro zonas fundamentales dentro de las cuales las personas se mueven de acuerdo al momento de su vida, y hasta pueden desplazarse al sector vecino, aunque no creemos que sea posible, salvo en casos muy excepcionales, saltar dos zonas.
Fig 2: Nuestra visión de la línea de Kinsey.Por lo que cuentas al referir que eran ambos bisexuales, pareciera que tú te has desplazado del sector 3 al 2, quedando mucho más cerca de la heterosexualidad que tu novio, que pareciera permanecer en el 3. Cuando ambos se acercan a la frontera entre esos dos sectores es cuando logran ese sentimiento que los une.
Indudablemente sería apresurado y seguramente también errado calificarlo como homosexual (sector 4). Tal vez sea un 3 natural que puede desplazarse al 2 o al 4, y tú un 2 natural, que puedes pasar al 1 ó al 3. Perdón por el trabalenguas de números, pero no es algo demasiado simple de explicar.
Con respecto a su actitud puede haber muchas explicaciones: un convencimiento propio, una convicción religiosa o algún otro motivo que deberás averiguar. Sin embargo, no podemos negar que tu relato nos trae a la memoria nuestro artículo acerca de la posibilidad de que un homosexual se enamore de una mujer.
Creo que deberías hablarle de frente y comentarle tus inquietudes, pero con mucho tacto: piensa que a lo mejor él no tiene su sexualidad para nada clara, y lo que realmente sabe es que en verdad te ama con todo su corazón.
Si la posibilidad más complicada se diera, esto es: que él se encuentre en el tercero o el cuarto sector, ambos tendrán que decidir cuánto se aman y si realmente están dispuestos a ser mutuamente fieles y llevar una vida en la cual el sexo pasará a ocupar un puesto secundario, y qué tan secundario. No será la primera ni la última pareja que lo acepta y que tienen una muy feliz vida juntos, pero debe ser una decisión muy madurada, ya que no siempre será fácil de soportar.
Existen otras posibilidades, como aceptar lo que se da en llamar "relaciones abiertas", en las cuales cada uno tiene la libertad de tener sexo por su lado, aunque debo serte franco, éstas no suelen funcionar muy bien salvo contadísimas excepciones.
Gracias por acercarnos tu relato que seguramente ayudará a otros con problemas similares. Esperamos haberte sido de ayuda.
Te envío un gran abrazo y nuestro deseo de lo mejor para ambos.
Creo que deberías hablarle de frente y comentarle tus inquietudes, pero con mucho tacto: piensa que a lo mejor él no tiene su sexualidad para nada clara, y lo que realmente sabe es que en verdad te ama con todo su corazón.
Si la posibilidad más complicada se diera, esto es: que él se encuentre en el tercero o el cuarto sector, ambos tendrán que decidir cuánto se aman y si realmente están dispuestos a ser mutuamente fieles y llevar una vida en la cual el sexo pasará a ocupar un puesto secundario, y qué tan secundario. No será la primera ni la última pareja que lo acepta y que tienen una muy feliz vida juntos, pero debe ser una decisión muy madurada, ya que no siempre será fácil de soportar.
Existen otras posibilidades, como aceptar lo que se da en llamar "relaciones abiertas", en las cuales cada uno tiene la libertad de tener sexo por su lado, aunque debo serte franco, éstas no suelen funcionar muy bien salvo contadísimas excepciones.
Gracias por acercarnos tu relato que seguramente ayudará a otros con problemas similares. Esperamos haberte sido de ayuda.
Te envío un gran abrazo y nuestro deseo de lo mejor para ambos.
15 claves a tener en cuenta antes de entrar a un sex shop
Si bien los denominados sex shops han proliferado enormemente en la mayor parte del mundo, todavía persiste en la mayoría de nosotros un cierto recelo a concurrir a esos locales.
Esta nota intenta ayudarnos a vencer ese resquemor y brindarnos algunas claves que nos permitirán elegir correctamente y realizar una buena compra.
Comencemos:
1- Si estamos cachondos, no entramos.
Quien haya ido alguna vez con apetito a un supermercado sabe que en esas circunstancias las compras que se realizan no suelen ser las más apropiadas. Uno termina comprando snacks y montones de comida chatarra que nos destrozará el hígado. Lo mismo vale cuando nos decidimos a ir a un sex shop. Si entramos ansiosos lo más probable es que terminemos comprando artículos muy impresionantes a la vista pero cuyas dimensiones no sean apropiadas para nosotros. Lo mejor es esperar un momento que no estemos alborotados.
2- Evitar en lo posible comprar por Internet.
Si bien las compras en la red se encuentran muy difundidas en muchos casos, y en este en particular mucho más, tienen una enorme contra: no se ve el producto hasta no haberlo recibido y en la mayoría de los casos, también haberlo pagado.
Si bien todos los sex shop tienen un sitio web, la información que brindan sobre los artículos es normalmente muy mala, por no decir pésima. Es habitual que la información sobre las dimensiones sea insuficiente, las fotos suelen estar retocadas alterando el aspecto real del producto y directamente se pasan por alto dos aspectos que resultan claves para una buena elección: la dureza y la textura.
Por todo esto es que les decimos: en lo posible nada de Internet a la hora de comprar.
3- Elegir un local bien presentado.
La imagen del comercio refleja la personalidad del comerciante y la imagen que éste tiene de sus clientes. Hay algunos sex shop que realmente se han convertido en sucios tugurios. Este tipo de lugares se encuentra muy lejos de crear el clima ideal para una compra de este tipo y este tipo de comerciante no es en nada el ideal para confiarle nuestras dudas. Otros por el contrario poseen una ambientación e higiene que ayudan al cliente a sentirse cómodo y quienes atienden son verdaderamente profesionales del tema. Obviamente, es a estos lugares adonde debemos apuntar.
4- No sentirnos avergonzados.
No estamos haciendo nada malo. Nuestras necesidades son perfectamente normales y todos las sentimos (de lo contrario no habría tantos negocios de este tipo). Por otra parte, el vendedor vive de nuestras compras, por lo que para él esto es lo más natural del mundo. Sentirnos avergonzados sólo nos impedirá pensar con claridad para elegir el artículo que más nos conviene.
5- Concurrir con la persona que va a utilizar el artículo.
No es conveniente que nosotros seamos los que decidamos qué accesorio dejará más satisfecha a nuestra pareja. Lo ideal es que sea ella/él quien escoja el producto más apropiado para su cuerpo.
6- No huir.
Una vez dentro del local tomémonos nuestro tiempo. Sobre todo si es la primera vez y no conocemos la disposición de los artículos, observemos toda la mercadería exhibida antes de tomar una decisión. Es una buena idea hacer un recorrido general antes de centrarnos en lo que nos interesa.
7- Realizar una selección preliminar.
Es importante tener bien en claro qué estamos buscando. Normalmente los artículos similares se encuentran agrupados en un mismo sector. Una vez localizado éste, veamos con detenimiento toda la variedad que se presenta. Luego, es útil realizar una preselección de tres o cuatro artículos que cumplen con las premisas fundamentales.
8- Estudiar detenidamente cada producto.
Hay muchos productos similares que difieren apenas en unos pocos detalles: cuidado que estos detalles suelen hacer la diferencia. Debemos poner especial atención a las formas, las dimensiones, el material, la calidad del producto y su dureza (no es lo mismo un diámetro de 4 cm en un material blando que en uno duro). Muchos preferimos no tener un vendedor que nos acose, y sólo reclamar su presencia en caso de tener alguna duda.
9- Ser conscientes de nuestros límites.
No todas las personas somos iguales. Es muy importante saber bien hasta dónde podemos y desde dónde nos comenzamos a hacer daño. Normalmente los realísticos son los que resultan más atractivos y es normal que se tienda a elegir los de mayores dimensiones, pero: podremos tolerarlo? Recuerden siempre que, como ya dijimos en otra nota, no se trata de batir récords, sino de disfrutar de nuestra sexualidad.
10- No tener reparos en consultar al vendedor.
Su trabajo consiste en atender al cliente y aclararle cualquier duda, por lo que hablar de temas absolutamente íntimos es para él algo perfectamente normal. Hagamos todas las preguntas que necesitemos hasta tener absolutamente claro el panorama, no nos guardemos nada por personal que sea. Pensemos que él no tiene idea quienes somos y no nos volverá a ver, al menos por mucho tiempo y para entonces no nos recordará.
11- No ir limitado por el dinero.
Ya sé que es fácil decirlo pero no tanto lograrlo. Lo que sucede es que en este tipo de artículos se da que lo barato sale caro. Un producto barato normalmente está hecho con materia prima de baja calidad, lo cual atenta contra su duración y frecuentemente contra nuestra salud. Piensen que es algo que no se compra todos los días, de modo que cuando lo hagan, no sean tacaños.
12- Siempre, sin excepción, compren un producto cerrado.
No es normal que se ofrezcan artículos fuera de su envase, pero si encuentran alguno rechácenlo. No importa cuál sea la explicación, si porque estuvo en vidriera, porque se verificó que funcionara o lo que sea: niéguense a recibir un producto en un envase abierto.
13- Preguntar por la garantía.
No es frecuente, pero puede suceder que algún producto presente fallas de fabricación. En estos casos es importante que el comercio se haga cargo del problema.
14- Consulten sobre el modo de higienizar el producto adquirido.
Hay materiales que se degradan con algunos desinfectantes (por ejemplo los artículos de látex con el alcohol). Tener en cuenta esto nos ahorrará mucho dinero.
15- No olviden considerar la compra de algún lubricante.
Una buena lubricación es indispensable para utilizar muchos productos y aunque resulten caros, siempre son preferibles a los jabones y a la clásica vaselina.
Esperamos que estos tips les resulten de utilidad. Como siempre decimos: si es así, valió la pena el esfuerzo.
Publicado por Pedro
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Puede un homosexual enamorarse de una mujer?
Este es un tema sobre el que se escuchan muchas opiniones, aunque la mayoría de ellas debemos reconocer que pertenecen a heterosexuales que no terminan de comprender del todo la problemática gay.
No cabe duda de que no se puede generalizar y que cada persona siente y vive de un modo distinto, pero podemos afirmar que es perfectamente posible que un hombre homosexual se enamore de una mujer, sin dejar por ello de ser gay, ni siquiera poder ser considerado bisexual.
La clave del tema está en qué entendemos por enamoramiento.
Un homosexual puede encontrarse a gusto con una mujer, apreciar su belleza y sentir placer en su simple compañía. Lo que difícilmente sentirá es deseos de tener sexo con ella.
Eso se llama amistad, me dirán ustedes. No. Es más que una simple amistad. Va un poco más allá. Podríamos decir que es un amor romántico, en el cual el sexo no tiene lugar. El homosexual, adolescente o adulto, se "enamora" de la mujer y lucha por acercarse a ella, aunque siempre buscará dilatar cualquier tipo de concreción física a la que pueda llevar ese amor.
Esto se da la mayoría de las veces en adolescentes o adultos jóvenes que aún no se han percatado de su homosexualidad. Buscan conquistar a la mujer, tal vez inconscientemente empujados por lo que considera socialmente "correcto", pero no sienten ninguna urgencia por tener sexo con ella.
No debe tomarse como un acto de egoísmo ni nada por el estilo.
El propio varón no sabe muy bien qué le sucede. Avanza, pero con el freno de mano puesto. Desea estar con la mujer, compartir momentos con ella, pero de sexo nada. O muy poco. Todo depende de qué tan hondo haya calado en él lo que cree que la sociedad espera de su comportamiento como individuo masculino. Lucha por lograr una mayor intimidad, pero cuando la logra se muestra desconcertado e intenta retroceder.
Esto normalmente termina con la mujer terminando la relación harta de enviar señales que no reciben respuesta. Sin embargo, muchas veces el grado de entendimiento y compañerismo que se genera es tan grande que deja al sexo en un segundo plano, y así la relación crece y progresa.
Es por ello que hay una enorme cantidad de homosexuales casados y con familias formadas, y un buen número que hasta ha encontrado un equilibrio en sus matrimonios que les permite ser medianamente felices.
Por supuesto que ustedes me dirán que eso es un engaño, que no se puede vivir ocultando algo así. Y les digo que tienen razón, pero sucede muchas veces que un homosexual cae en la cuenta de que lo es cuando ya se ha casado y tiene su vida formada, por lo que decide permanecer en el closet para no alterar las cosas. Otras veces, la presión social lleva al individuo a fingir una heterosexualidad que no posee.
Este es un punto que no muchos estudiosos tienen en cuenta y que altera cualquier estadística. Existe un enorme número de homosexuales, hombres y mujeres, que han formado matrimonios a la manera tradicional y que jamás reconocerán su homosexualidad ante ninguna encuesta.
Una última cosa para terminar: no debe confundirse la conducta que hemos descrito en este artículo con la timidez. Un varón tímido actúa lento e inseguro, le cuesta concretar una relación con una mujer, pero cuando lo logra normalmente no busca huir. Es un caso totalmente distinto.
Espero que este artículo haya servido para entender un poco más a quienes si bien tenemos tendencias diferentes, no somos por ello perversos ni mal intencionados.
Somos simplemente humanos, con errores y virtudes, como cualquiera.
Publicado por Pampi
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