Nos pregunta Princess:
"Hola de antemano
Gracias por el espacio y por solucionar las dudas de las personas que visitan la web ya que no es fácil.....
Primero quería preguntar especialmente a Pampi cómo caíste en cuenta acerca de tu sexualidad con todo respeto... es que tengo un amigo que está pasando por algo así.. y psss me pide consejos y me ha contado cosas acerca de su vida y todo..
Él dice ser bisexual, yo le digo que lo acepto tal y como es porque .. es la verdad .. él me brinda una amistad sincera que valoro mucho pero yo al no saber por lo que está pasando no puedo aconsejarle ni nada..
Quisiera saber cómo fue tu proceso de descubrimiento de tu identidad sexual, confusión, aceptación... te agradezco la atención prestada...
Gracias"
Hola Princess.
Bueno, por lo que he visto desde que comenzamos "No Andemos con Vueltas", mi vida previa al descubrimiento de mi homosexualidad tiene varios puntos en común con la de otros chicos y chicas.
Es un poco difícil hacer un repaso cronológico de ese proceso, porque es un período de confusión en el cual muchas cosas son borradas creo yo por un mecanismo de defensa que nuestra mente tiene. Me he educado en un colegio ultracatólico y visto a la distancia ese mecanismo de defensa creo que me ha salvado de pasar momentos muy difíciles a una edad en la que aún no tenía la personalidad lo suficientemente formada para afrontar la realidad.
Hay cosas que vistas a distancia me resultan sumamente curiosas.
Una de las primeras que recuerdo es que había un chico en el colegio que en verdad me agradaba, y muchas veces me quedaba esperándolo a la salida sólo para verlo, y poder estar a su lado. Tendría unos 13 años por entonces. Aunque pueda parecer una cosa increíble (a mí mismo me lo parece al escribirlo) en ese momento no me parecía nada extraña mi conducta. Simplemente no me la cuestionaba, probablemente porque ese mecanismo de defensa me protegía, en verdad no lo sé.
Otra cosa que recuerdo es que cuando salía con una chica que “me gustaba” en realidad lo que menos me interesaba era verla desnuda o tocarla. Sí darle un beso, eso podía, pero si ella quería avanzar yo intentaba poner todas las trabas posibles.
Suena ridículo, pero tampoco esa conducta me llamaba la atención. Como tampoco me resultaba raro que cuando salíamos con algún amigo los sábados por la noche yo discretamente saboteaba cualquier posibilidad de conocer chicas. Si descubría a dos a la derecha, yo guiaba a mi amigo hacia la izquierda.
Visto a la distancia esto es interesante: Yo era consciente de lo que hacía, pero no me lo cuestionaba. Era como si algo en mí me ordenara impedir que el "levante", como decimos aquí, tuviera éxito y yo simplemente obedecía ese mandato. Una vez que la oportunidad había fracasado, yo quedaba libre de esa fuerza interior y la búsqueda de otro par de chicas recomenzaba.
El detonante fue una vez que estaba ayudando a una amiga a preparar una materia que debía rendir. En medio de la noche ella comenzó a tocarme la pierna con una intención más que obvia. Nunca ninguna chica había llegado tan lejos...
Me sobresalté, sentí que me invadía el pánico y poco menos que huí espantado. Luego, volviendo a casa comencé a preguntarme qué me estaba sucediendo: luego de semejante reacción ni el mejor mecanismo de defensa podía tapar la realidad.
La respuesta era bastante obvia.
Dicen que hay un período de negación, pero a decir verdad yo no lo sufrí demasiado. Tal vez el hecho de que todas mis reacciones comenzaran a tener sentido me dejaba una sensación de euforia mucho mayor que el hecho de ser lo que todo el mundo aborrecía.
Visto a distancia, me doy cuenta de que todas esas actitudes que mi mente no cuestionaba, en realidad se habían convertido en un peso muy grande que no percibía, pero que estaba. Cuando por fin comprendí la realidad ese peso desapareció, y por eso la euforia.
Luego recuerdo que vino un período de confusión. No terminaba de adaptarme ni me decidía a aceptar definitivamente mi orientación, y en eso Internet me ayudó mucho.
Solía ver porno hetero, pero una vez que comprendí todo analicé que lo que realmente me excitaba era ver los penes de los actores más bonitos. Luego pasé al porno de travestis, muy poco, y de allí al porno gay hubo sólo un paso.
Y ya no me quedaron dudas.
Luego las cosas se fueron dando naturalmente y bueno, aquí estoy.
Realmente lo que te he contado está muy desordenado y deberia hacer un verdadero esfuerzo de memoria para ponerlo en el orden correcto, pero más o menos las sensaciones que viví fueron éstas.
Espero que mi relato te pueda servir para ayudar a tu amigo.
Un beso
Pampi
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19 comentarios:
Acabas de deacribir mi vida entera Pampi, parece mentira pero me he sentido identificada en todo lo que has dicho (exceptuando a que yo tuve un novio) pero todo lo demás es igual. Un beso!
Hola Marta. Como decía al principio, creo que todos hemos pasado por ese período tan especial. No lo definiría como feo, pero sí como raro. ¿Coincides?
Un beso grande
Sí que coincido. Siempre hay días mejores y otros peores pero la verdad es que pensaba que algo así me deprimiría bastante y no está siendo así, es raro como tú dices, porque son muchas sensaciones y pensamientos distintos a la vez!Pero poco a poco, e ir ordenando todo en tu cabeza con muuucha calma. Ahora queda lo peor, que es decírselo a los padres, pero todo se andará. Aunque, sinceramente, creo que si no hubiera sido por vosotros habría sido todo mucho más difícil.
Un beso!
Bueno, gracias por tus palabras.
Sí, realmente el darle la noticia a la familia es la parte más difícil, pero se supera. Lo fundamental es como tú bien dices, tomar las cosas con muchísima calma e ir paso a paso.
Otro beso más.
gracias por tu ayuda pampi.... enserio no es por nada pero este blog ayuda mucho a las personas que de verdad necesitan desahogarse y buscar consejos.... saludos¡¡ :)
Gracias a ti Princess por estar con nosotros y por las buenas intenciones que tienes para con tu amigo.
Un beso
Que increible Pampi. Ahora realmente me doy cuenta que todos pasamos por esta etapa en la vida.
A mi me pasa algo parecido, pero lo contrario pues soy heterosexual. Y, yo mismo me impresiono al decirte si no estoy seguro de ello, pues me he cuestionado si soy bisexual.
En verdad me planteo eso de lo "bisexual" pero no me nace, o no me hace sentir bien. Tengo 18 años recien cumplidos, y desde los 16, y de la nada, comenzé a dudar de mi sexualidad, por el simple hecho de que tuve un sueño homosexual húmedo. Fue primera vez que tuve uno, y fue un hecho impactante para mi. Ahora sigo muy confundido pero lo trato de llevar con calma. Es curioso por lo que dices de las mujeres. A mi me pasa lo mismo, pero no entro en pánico. Si una chica me pide sexo, yo me pongo extremadamente nervioso. Si quiero conocer a una chicay debo hablarle, me cuesta bastante. Son cosas que a veces, me cuesta explicar. El tema en general, es que siempre me ha costado el llegar a tener sexo con una chica (nunca me ha pasado). Ahora bien: si tú estabas con una chica que te "gustaba" tal como tú lo decías ¿realmente te gustaba? ¿te daban ganas de besarla con ancias, acariciarla suavemente y tocarle las nalgas? o más específico aún: ¿te masturbabas viendo imágenes de mujeres desnudas, o de modelos? de verdad te parecerá muy loco que te lo pregunte, pero quiero comprender las diferencias entre esta etapa de transición, pues es algo difícil de afrontar. Espero tu respuesta, muchas gracias.
Hola Hugo.
Muchísimas personas pasan por cuestionamientos y dudas como las que tú tienes y lo mejor es tomarlo como tú lo haces: con calma. El tener dudas es independiente de la homosexualidad y muchas veces está más impulsado por el temor a ser gay que por hechos reales.
Con respecto a mi caso, te cuento que creo que fue un tanto especial en el aspecto que me preguntas, pues como fui criado en un ambiente extremadamente conservador creo que la presión social me llevó a tener el convencimiento de que era hetero, y eso condicionó mi conducta... hasta un cierto punto.
Había chicas que me gustaban, pero generalmente me agradaban más la armonía de su cuerpo y la belleza de su cara que la opulencia de sus formas.
Me atraían y tenía fantasías románticas, aunque no sexuales. Y cuando las besaba me sentía impactado, pero no tenía la pulsión por avanzar sobre las nalgas o los pechos, a lo sumo un poco acariciarle la espalda. De todos modos reconozco que tampoco me daba por besarlas demasiado.
Con respecto a la masturbación no recuerdo haberme masturbado nunca pensando en tener sexo con una chica, ni siquiera pensando en acariciarla. Sí lo hacía pensando en chicos, aunque no eran fantasías explícitas (estamos hablando de mi prehistoria homosexual).
Está muy bueno que hayas preguntado esto pues si bien yo hablo por mi caso particular, tus dudas son las de muchos otros y mi historia puede ayudar a otros chicos y chicas a sacar alguna conclusión sobre sus propias dudas.
Gracias por interesarte en nuestro blog.
Un abrazo
Me dejaste muy claro mi orientacion sexual: Heterosexual, y no hay duda. Creo que afrontar las confusiones sexuales es algo demasiado difícil, pues el que te pasen cosas fuera de lo comun (soñar con hombres) es un impacto para tu cerebro y este día a día lo refleja y lo refleja. Bueno no hay nada mas que decir, ya que en mi vida, si habia una chica que de verdad me gustaba, me encataba besarla si esque se daba la oportunidad, y si le podia acariciar el cuerpo entero, tambien. Ahora el problema esta en llegar al sexo... no se por qué me cuesta tanto, pero estoy seguro que eso es algo que sabré manejar con el tiempo.
Qué más te puedo decir, siempre he dicho que los homosexuales a veces son mucho más cultos que los heterosexuales. Ojala como yo, la gente se diera cuenta que la sexualidad en las personas es lo menos importante, y los homosexuales no fueran estrechamente marginados como hoy en día: pero estoy seguro que llegara la década en donde heteros, bis y homos serán todos vistos como iguales. Me gustaría, más adelante, publicar un artículo (en base a mi experiencia) de cómo llevar a cabo las confusiones sexuales, pues parece que es pan de cada día. Agradezco mucho tiempo, y sé feliz. Un abrazo!
Sin dudas que las confusiones son pan de cada día. Y si deseas escribir algo al respecto, "No Andemos..." te tiene las puertas abiertas.
Lo que sería interesante es saber si en el caso de que la homosexualidad no fuera vista como un estigma social esas confusiones seguirían existiendo. Personalmente creo que no, pues son principalmente alimentadas por el temor a ser un marginado de la sociedad.
Con respecto al temor a tener sexo te propongo un ejercicio: la próxima vez que tengas la oportunidad, mentalízate de que no penetrarás a la chica.
Simplemente piensa que la harás llegar al orgasmo mediante las caricias que ellas mismas indican en "Masturbación femenina 2...". De ese modo tu pareja quedará más que satisfecha y saldrá más que feliz de la velada.
Muy probablemente entonces ese miedo desaparezca, pues muchas veces la carga de ver a la penetración como una tarea a cumplir envuelve a los hombres en una nebulosa que hace aflorar todas sus inseguridades. ¡Y la penetración no es ni mucho menos la clave para que las chicas lleguen al orgasmo, como ellas mismas lo dicen en ese artículo!
Es muy probable que ese simple recurso te resuelva el problema y seguramente tú también pasarás una velada inolvidable.
Un abrazo y gracias por tus deseos.
Esperamos tenerte pronto de regreso por aquí.
Muchas gracias Pampi, de verdad.
Ahora, para terminar: a pesar de que, creo que me paso porque estaba muy obsesionado con el tema de volverme gay ¿que opinas respecto al sueño homosexual, y húmedo, que tuve a mis 16 años? Te lo pregunto porque de verdad fue algo muy extraño para mi. Tanto haber soñado eso como el que halla sido húmedo. Bueno, a mi hermano mayor también le conte eso, y me dijo: "no te preocupes, eso es lo más normal". Aún cuando su respuesta no me hizo sugestionarme más, fue algo que me dejo muy extrañado. Agradecería tu opinion. Un abrazo y hasta pronto.
PD: declaro que eso fue solo una vez, ya que siempre tenía sueños húmedos con chicas.
Lo que sucede es que a veces hay hechos que durante el día nos impactan lo suficiente como para que quede grabado en el subconsciente y por la noche éste nos pasa la película.
Tal vez ese día o el anterior hubo algún detalle más o menos relacionado con el cuerpo masculino que no recuerdas pero que te caló lo suficientemente hondo como para generar el sueño. El hecho de que fuera húmedo no tiene mayor importancia siendo un hecho aislado. Si se hubiera repetido periódicamente merecería investigarse, pero una sola vez no marca tendencia.
Un abrazo
Hola, Pampi. Ante todo, gracias por compartir la historia de tu vida.
Estoy abriendo nuevos caminos hacia esa meta de descubrir qué soy y hay una clave que me gustaría que profundizaras:
"Había chicas que me gustaban, pero generalmente me agradaban más la armonía de su cuerpo y la belleza de su cara que la opulencia de sus formas".
Esta distinción entre reparar en el rostro de la mujer antes que en su cuerpo ya la has mencionado anteriormente y me gustaría saber si hay detrás una base teórica determinada (por parte de algún psicólogo o sexólogo) o es el resultado de una reflexión personal basada en tu experiencia.
Hola mced.
Si existe alguna base teórica lo desconozco, pero en realidad creo que la cosa pasa por otros carriles, que es el desconocimiento que la sociedad tiene de lo que realmente siente un homosexual.
Los preconceptos llevan a pensar que para un homosexual una mujer es algo similar a una roca: puede estar o no estar y es lo mismo, pero la realidad es que un gay no es incapaz de apreciar la belleza femenina, especialmente de su rostro pero también de su cuerpo, aunque al no haber una connotación sexual éste queda relegado a un segundo plano y sólo interesa que se encuentre en armonía con el todo.
Tal vez sea ese el motivo por el cual hay tantos homosexuales en el mundo de la moda, pues la indumentaria no es otra cosa que una decoración que exalta esa armonía. Realmente no lo sé, es algo que se me ocurre en este momento.
Ahora bien, cuando tienes incorporada y asumida tu homosexualidad ya sabes de qué se trata y no hay confusión posible, pero si estás en la adolescencia o en una edad posterior pero con tu homosexualidad comenzando a aflorar, en ese momento la cosa se complica.
Los gays también somos parte de la sociedad y nos criamos como cualquier otra persona, con los mismos preconceptos que la sociedad tiene de los homosexuales, lo que hace que en esa etapa previa a descubrir que lo somos muchos tomemos ese saber apreciar la belleza como un enamoramiento, y terminemos en un seminoviazgo que no conduce a ninguna parte.
Un abrazo
Gracias, Pampi.
El caso es que, a la hora de descubrir todos los prismas que configuran mi (teórica) bisexualidad y a raíz de las nuevas reflexiones que el caso de Street Walking Cheetah me ha causado, me he propuesto un ejercicio teórico que yo denomino "abordaje opuesto". En vez de preguntarme, como es común en los comentarios que llegan a N.A.C.V.:
"¿Es posible que yo sea -algo-?"
... y comenzar a recabar datos que lo avalen, lo enfoco de otra manera. Comienzo por afirmar categóricamente:
"Soy -algo-"
Y a partir de ahí, busco argumentos que lo desmientan. Los hallazgos que estoy haciendo resultan sorprendentes a la par que inquietantes.
Confieso que la primera vez que te lei hacer alusión a este tema del rostro, lo descarté por absurdo. Pero recientemente lo he vuelto a considerar y ¡vaya! no lo es de ningún modo. Me está sirviendo para plantearme que las particularidades de mi atracción por las mujeres quizá tengan un origen distinto al que siempre había supuesto.
Continúo investigando(me).
Es una forma muy interesante de investigación la que propones, me recuerda a lo que se denomina "Demostración por el absurdo": partes de una afirmación opuesta a lo que intentas demostrar y tratas de mantenerla hasta que tarde o temprano te topas con una incongruencia que termina demostrando tu idea, o bien, no encuentras ninguna incongruencia y lo que demuestras es que estabas equivocado.
Es realmente un ejercicio tan interesante como saludable el que estás haciendo.
Suerte en el intento
Es impresionante, mi historia fue exactamente igual a la tuya, yo, por ejemplo iba a sala de profesores como a los 14 años para ver a la profesora de ingles, le preguntaba tonterias, me parecia hermosa y me sonrojaba cada vez que me hablaba, extrañamente en ese entonces no lo relacione con ser lesbiana, hasta ahora que miro ahcia atras me doy cuenta de tantas cosas que ponian en evidencia mi homosexualidad, como que confundia el asco por besar chicos con timidez.
Hola Sofía.
¿No te parece increíble la forma como nuestra mente puede distorsionar la realidad? Visto a la distancia es como haber tenido una manada de elefantes desfilando frente a uno y no haber logrado verlos.
Es increíble, pero nos deja la experiencia de que las cosas no son siempre como nos parecen a simple vista.
Un beso y gracias por dejarnos tus vivencias.
Hola, Pampi.
Soy bisexual (no es la primera vez que lo digo acá) y es impresionante cómo a pesar de que a mí sí me gustan las mujeres he pasado por cosas muy parecidas a las que describís.
Aunque soy bisexual, debo aceptar que me atraen un poco más los chicos que las chicas, que yo creo que por eso también nunca tuve una novia, y ahora gracias a tu relato recordé que entre los 18 y los 22 años cuando veía solamente porno heterosexual, no siempre era porque me hubiera gustado la chica sino porque el que me había gustado en esa ocasión era el chico, y la verdad es que igualmente el ver su pene erecto me excitaba igual que cuando era la chica la que estaba buenísima.
Más tarde descubrí (o más bien me animé a ver) el porno gay y la verdad es que agradó también bastante.
Hasta que cumplí los 23 fue cuando fui sincero conmigo mismo y acepté en mi interior que los hombres me atraían tanto como las mujeres.
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